Eres la razón por la que sonrío todos los días. Eres el que me hace sentir cosas que no había llegado a sentir nunca, eres especial, perfectamente imperfecto, divertido, cariñoso, pero cuando te dan las venadas bordes, no hay quien te aguante, pero bueno, definitivamente eres la razón de mi existencia.
No soporto que me hagas esto; no aguanto esta situación. Hay maneras más complicadas que estas, pero por lo menos; no me haces sufrir tanto, ¿ lo sabías?
+Dame la mano.
-Vale, y ¿ahora qué?
+No me sueltes nunca.
Se escribe; que le den.
Pero se pronuncia; todavía le quiero.